La Crujiente
En una foto con prisas, un pan artesano y uno industrial parecen iguales. Entramos en el obrador para enseñar, con harina en el aire, por qué no lo son.

El reto
La Crujiente es una panadería artesanal de Santander con el obrador a la vista, y al frente está Guti Martínez, su maestro artesano. Su pan convence en cuanto lo pruebas. Pero en redes nadie prueba nada. El objetivo: que el público valore lo artesanal y el sabor de verdad, sabiendo que hay gente dispuesta a pagar más por él si entiende por qué merece la pena.
La idea
Si lo que diferencia a La Crujiente es el trabajo detrás de cada pieza, eso había que contar. Primero el panadero, luego el pan. Retratos en claroscuro, con fondo negro y la harina congelada en el aire. Y el producto con la misma luz, para que la bollería y los desayunos apetezcan desde la pantalla.
Lo que hicimos
- Fotografía del oficio en el obrador
- Retratos de Guti en plena faena
- Fotografía de bollería, tartas y desayunos
- Reel vertical grabado en el obrador
- Imágenes verticales listas para redes
El resultado
Un banco de foto y vídeo con estética propia, a la altura del producto, para contar en redes lo que diferencia a La Crujiente. Y el cliente quedó, en sus palabras, muy, muy contento con el resultado y la repercusión en sus redes. Cuando el producto es bueno, hay que contarlo bien.








