Mitami
Brasa, piedra y una cocina sin pretensiones con un nombre nuevo: fusión rural. Le dimos una marca tan personal como los platos de Tamara Zubillaga.

El reto
Mitami está en una casona de piedra de Bádames, en el valle de Voto, y lo lleva Tamara Zubillaga. Su cocina es tradición de aquí con toques de muchos otros sitios, producto de la tierra y mucha brasa. Lo que no tenía era una marca que lo contara. Nos pidió todo de una vez: identidad, web y contenido. Y había que explicar en dos palabras un concepto nuevo, fusión rural, que sonara a verdad y no a eslogan.
La idea
Quien conduce hasta Bádames no busca un restaurante más: busca una casa con carácter. Diseñamos un símbolo de tres trazos que se lee como ola, como humo de brasa o como las lomas del valle, y una paleta de ocre, negro y blanco que funciona igual en una chaquetilla que en la pared de piedra. Las cartas se reconocen desde la otra punta del comedor.
La web se lee como se come allí, sin prisa y con sabor. Y en la sesión de fotos huimos del plato de catálogo: luz dura, sombras marcadas, la llama viva del flambeado y el horno de brasas encendido.
Lo que hicimos
- Identidad corporativa de Mitami
- La marca en rótulo, chaquetillas y redes
- Diseño de las cuatro cartas
- Diseño, desarrollo y textos de la web
- Sesión de fotografía gastronómica y de espacio
El resultado
Mitami tiene una marca, una web y unas imágenes que hablan el mismo idioma que su cocina: directo, cálido y sin adornos. Quien entra en la web entiende en tres segundos qué es la fusión rural y sale con ganas de reservar. Cuando una identidad nace bien hecha, cada carta, cada publicación y cada foto suman en la misma dirección. Y en Mitami, suman.















